Asociación civil Solyagua: la experiencia del Balneario Solís

Información extraída del diario la republica (26 de noviembre, 2004 )

* La asociación civil Solyagua, que tiene a su cargo el abastecimiento de agua potable al Balneario Solís, ante la entrada en vigencia de la reforma constitucional, ha hecho público un comunicado en el que manifiesta su deseo de que se resuelva definitivamente el estado de situación provocado por las aparentes contradicciones en el texto, mientras que asegura a la población que continuará como lo ha hecho desde su fundación, brindando el servicio de abastecimiento a todos sus asociados sin interrupciones.

RICARDO ALMADA, MALDONADO Y REDACCION

Solís es el balneario situado más al Oeste del departamento de Maldonado y tiene como eje a la Ruta 10. Está apenas separado del balneario canario de Jaureguiberry por el arroyo Solís Grande. Es un rincón apacible y casi agreste donde empresarios, profesionales, figuras del gobierno y del arte, han encontrado el sosiego, la paz y tranquilidad necesarias para sus fines de semana o períodos más prolongados de vacaciones.

Allí opera desde 1994 Solyagua, una sociedad civil sin fines de lucro que logró abatir los graves problemas de abastecimiento de agua potable que padecía la zona. Pero Solyagua no solamente se limitó a brindar adecuadamente este servicio, sino que se insertó en la comunidad realizando valiosísimos aportes en distintas áreas, que van desde las educativas a las de preservación del medio ambiente y difusión de las bondades del lugar.

Entienden sus autoridades que la reforma constitucional del agua los ha dejado sin marco legal para seguir operando. “Estamos en manos de no sabemos quién”, señalaron a LA REPUBLICA, e insisten en que proporcionan agua de alta calidad, entre un 10% y un 15% más barata que la de otras zonas balnearias y además brindan una ayuda social permanente.

Solís antes de 1990

Hasta 1990 el balneario Solís se abastecía en un 55% por pozos perforados ­muchos de los cuales estaban contaminados­ otro 25% lo hacía mediante los antiguos pozos artesanos, un 10% captaba en aljibes el agua de la lluvia, mientras que el restante 10% de la población, lisa y llanamente no contaba con ninguna fuente de agua para sus viviendas.

La prolongada sequía que se abatió sobre gran parte del país en 1990 agudizó más la problemática. Surgieron algunas enfermedades a causa de la mala calidad del agua y hasta algún que otro caso de hepatitis. Estuvo en riesgo sanitario toda la zona y muchos inquilinos ­uruguayos y extranjeros­ optaron por cancelar las transacciones, perderse los encantos de playas y bosques, antes que arriesgar la salud de familias enteras.

Desde el Balneario Solís se hicieron infinidad de reclamos ante el Estado, pero nunca llegó una solución definitiva. Sus habitantes comprendían perfectamente que para OSE había otras prioridades antes que solucionarle el problema a una pequeña población, que en invierno no contaba ni siquiera con 400 habitantes permanentes.

Trabajo comunitario

Según narran los propios pobladores, en Solís había ganas de hacer cosas, y así se demostraba por ejemplo en la tarea comunitaria que se llevaba a cabo en la Escuela pública N° 14, donde muchas veces las acciones trascendían los muros del centro educativo.

La carencia de agua potable surgía como la gran materia pendiente, y fue así que mediante la realización de una asamblea vecinal se vislumbró la salida. La propuesta era organizarse cooperativamente y enfrentar pala en mano y económicamente una obra vital para los residentes y principalmente para los veraneantes uruguayos y extranjeros. Los estudios de viabilidad primarios establecieron que cada vecino debía abonar entre 700 y 900 dólares por conexión, aunque surgía como un gran problema la escasa densidad de población, que implicaba realizar un tendido de tuberías para una sola conexión en algunas cuadras. Por otra parte era imposible en aquel momento que alguna inversión privada tuviera interés en operar un servicio con tan baja densidad de usuarios.

Para que el sistema funcionara se necesitaban al menos 300 socios, entonces se diseñó una campaña basada en criterios entusiasmantes que fue modelando la idea de aquella sociedad civil. Con un apoyo que se podría catalogar de unánime de toda la población permanente y los vecinos “de fin de semana”, debidamente asesorados por técnicos y especialistas en distintas áreas, se iniciaron las gestiones para formar legalmente una sociedad civil sin fines de lucro, habiéndose logrado el 18 de febrero de 1993 la personería jurídica.

Comenzó entonces una serie de actividades, tendientes a consultar precios de materiales, tareas administrativas y gestiones ante organismos oficiales, a la vez de promover masivamente el proyecto en la zona de influencia, a través de cartas, volantes y asambleas, entre otros mecanismos.

El 6 de abril de 1993, Solyagua suscribió un convenio con OSE y la Intendencia Municipal de Maldonado, mediante el cual el ente estatal se comprometió a hacerse cargo del proyecto, la dirección técnica y las expropiaciones necesarias. En tanto que la comuna asumía las tareas de zanjado, arreglo de veredas y calles, y construcción de un tanque de agua. La flamante sociedad civil por su parte, se comprometía a realizar todo lo demás, equivalente nada menos que a un 80% de la obra.

OSE cumplió todo lo formalmente previsto, mientras que la comuna aunque no construyó el tanque elevado, concedió en comodato el predio donde se construyó el tanque provisorio, la oficina y el depósito. El plan de obras se fue desarrollando a medida que se producían ingresos, aunque la mayor parte se llevó a cabo en los cinco meses anteriores a la temporada veraniega 1994-1995.

Se invirtieron alrededor de U$S 360.000 de los vecinos, lo que sumado a contribuciones de organismos oficiales, rondó los U$S 500.000. Esto sin contar el trabajo honorario desarrollado por la directiva de Solyagua y erogaciones posteriores, con lo que el costo de la obra al día de hoy llegaría a los U$S 800.000.

Hoy son 446 socios ,  al 2010 son mas de 550 hogares con Agua Potable.

En la actualidad Solyagua cuenta con 446 socios, es decir con 446 conexiones al servicio. La cifra de conexiones alcanza a un 90% de los padrones ocupados; el resto corresponde a terrenos baldíos o propietarios desinteresados en el servicio, que en algunos casos, cuando llegan al balneario Solís utilizan pozos propios.

A modo de ejemplo, hoy la conexión al sistema tiene un costo contado de U$S 480, que incluye además del servicio de agua potable, todos los derechos que adquieren como socio. Existe un 1,5% de los socios señalados que están dentro del plan de “conexiones sociales”. Es un régimen especial establecido por Solyagua para familias que no pueden asumir la totalidad de los costos y por esa razón pagan el 50% en 120 cuotas, lo que equivale a unos $ 80 mensuales. Al margen queda la Escuela pública N° 14 y la plaza “Artigas” del balneario que tienen suministro totalmente gratuito.

Las autoridades de Solyagua remarcan que sus tarifas son las más bajas de toda la zona balnearia y que la escala de incrementos por metro cúbico de agua no es tan abrupta como la de OSE o Uragua. Una factura del reciente cierre mensual, correspondiente a un socio que consumió 1 metro cúbico de agua, totaliza $ 170,75, monto que se desglosa de la siguiente manera: $ 112,59 de cargo fijo; $ 19,86 por cuota social; $ 26,96 para obras sociales y ambientales; $ 5,56 costo de impresión; costo del metro cúbico: $ 5,56; el resto corresponde a la Tasa de Ursea del 2×1000.

Los casi $ 27 para “obras sociales y ambientales”, son destinados a plantación de árboles, instalación de cartelería en madera del nomenclátor, compra de semillas para huertas, y otros artículos que reciben periódicamente todos los socios. Esta experiencia de autogestión casi única en el país, también corre el riesgo de desaparecer, si la reforma constitucional se aplica con todo su rigor.

Equipamiento y funcionamiento

Las instalaciones de Solyagua nacen en una batería de 6 pozos (aforados en 14.000, 5.500, 4.000, 3.500, y dos en 2.500 litros por hora). Cada pozo cuenta con equipo completo de bombeo, incluyendo bomba sumergible, tanque neumático, tanque de cloro, dosificador de cloro, tablero de control, válvulas automáticas reguladoras de presión y varios automatismos electrónicos de funcionamiento.

Esta cantidad de perforaciones le permite a Solyagua, regular las extracciones para darles períodos de descanso, de modo de cuidar la reserva del acuífero subterráneo. Los pozos están herméticos para cuidar la calidad del acuífero e impedir su contaminación.

El sistema cuenta con un tanque regulador de 29.000 litros con su equipo propio de presión, que opera como reserva para los picos de consumo y la red de tuberías que se teje en el balneario supera los 32.000 metros.

Los análisis de agua son realizados cíclicamente: el ensayo de cloro, en diferentes puntos de la red es efectuado a diario por parte de los propios funcionarios, en tanto que una vez al mes la Intendencia de Maldonado hace un análisis bacteriológico, y una o dos veces al año se realiza un análisis mineralógico y bacteriológico completo en los laboratorios de OSE. Hace aproximadamente un mes, la Ursea estuvo en el Balneario Solís y tras la obtención de los resultados de los análisis efectuados, confirmó que “Solyagua es el proveedor de agua potable de mejores condiciones en todo el país”. *